SERVICIO como aprendizaje en la experiencia escolar


El aprendizaje en servicio une compromiso social con el aprendizaje de conocimientos, habilidades, actitudes y valores.

En las escuelas argentinas hay una larga tradición de hacer proyectos solidarios. Durante décadas, maestros y directivos, convencidos de que el rol de la escuela debía trascender lo meramente académico, lideraron proyectos solidarios, como el padrinazgo de escuelas rurales, apoyos escolares, comedores y merenderos. En líneas generales, la idea era que la escuela debía formar en valores, y uno de los valores principales debía ser la solidaridad.

Con el correr del tiempo, sin embargo, se empezó a modificar la filosofía detrás de estas iniciativas de servicio. La beneficencia como paradigma de ayuda social comenzó a ser criticada por crear relaciones desiguales, fomentar una actitud pasiva de parte del llamado “beneficiado”, y una actitud a veces paternalista de parte del “benefactor”. Términos como “padrinazgo” de alguna manera reflejaban esta desigualdad de relación entre las partes.

Como alternativa, empezaron a surgir otras ideas de ayuda social, tanto dentro de la escuela como fuera de ella. Una de estas iniciativas se conoce como “Aprendizaje en Servicio” o “Service Learning” en su versión en inglés.


¿Qué es el aprendizaje en servicio?

Según la especialista norteamericana Kathryn Burger Kaye, el Aprendizaje en Servicio “es un método de enseñanza que aplica acciones que responden a necesidades reales. Este proceso da lugar a la iniciativa del alumno y provee tiempo pautado para la reflexión sobre la experiencia de servicio y además de la oportunidad para que el alumno muestre lo que ha aprendido.”

Esta simple definición tiene varias consecuencias concretas con respecto a la forma en que la escuela debe encarar la tarea solidaria.

  1. Es un método de enseñanza: esto implica que debe surgir de la clase, y que debe tener claros objetivos de aprendizaje. El alumno no solo se “siente bien” por hacer algo que ayude a otro, sino que adquiere un conocimiento académico en el proceso.

  2. Responde a necesidades reales: mucha ·ayuda en el pasado, especialmente dentro del paradigma paternalista que hemos mencionado, no tenía en cuenta cuál era la necesidad real de la persona que supuestamente estaba ayudando. Como consecuencia, muchos proyectos bien intencionados fallaban, ya que no respondían a las necesidades de los destinatarios. La necesidad real la sabe la persona en su contexto, y es a través del diálogo que uno entiende lo que el otro percibe como su necesidad más urgente.

  3. Da lugar a la iniciativa del alumno: en muchos casos, los alumnos solamente hacían lo que sus profesores les decían, cumpliendo un rol muy pasivo en el proceso. En este nuevo paradigma, el alumno se apropia del proyecto y se convierte en protagonista. Esto lleva a una experiencia mucho más rica, tanto para el alumno como para la persona con quién se relaciona en el proyecto.

  4. Provee tiempo pautado para la reflexión: la acción solidaria ya no es algo que sucede “después de la escuela” o “en el recreo”. Es parte del aprendizaje en el aula. Por lo tanto, el docente incluye un tiempo pautado y ayuda al alumno a reflexionar sobre su experiencia. La reflexión, a su vez, estimula a todos los involucrados a pensar en cómo se podrá mejorar el proyecto solidario.

  5. Para que el alumno muestre lo aprendido: La última instancia del proyecto es la demostración. El alumno comunica a otros lo que ha hecho y lo que ha aprendido de la experiencia, incentivándolos a pensar en su propio accionar solidario.

El aprendizaje en servicio une compromiso social con el aprendizaje de conocimientos, habilidades, actitudes y valores.


NORTHLANDS no fue la excepción.

En 1991, un pequeño grupo de alumnos y profesores emprendieron viaje al Impenetrable Chaqueño, con la idea de visitar y ayudar a escuelas rurales empobrecidas. Este viaje lo hicieron durante sus vacaciones de invierno, y se caracterizó por lo que hoy llamaríamos la “beneficencia”: llevar donaciones de ropa, útiles escolares, comida y medicamentos.

Es importante destacar el rol formador que tuvo la escuela, a veces con muy pocos recursos y trabajando fuera del horario escolar, para fomentar una actitud solidaria entre miles de jóvenes, que luego continuaron comprometiéndose con ONGs y otras organizaciones solidarias.

En NORTHLANDS, la filosofía del aprendizaje en servicio ha cambiado mucho la forma en que hacemos actividades solidarias, que son parte del lema del Colegio: “Amistad y Servicio”. El proyecto Chaco, que hoy lleva más de 25 años gracias a esos alumnos que sintieron la necesidad de ayudar a la gente del Impenetrable Chaqueño, ha modificado muchas de sus acciones. Ahora, en vez de juntar ropa para donar a la gente de las escuelas rurales, hacemos una gran feria de ropa para recaudar fondos. Estos fondos se utilizan para construir aulas, aljibes, huertas y financiar otros proyectos de desarrollo, proyectos que la gente del lugar identifica como necesidad primordial. Ya no usamos el término “padrinazgo” para referirnos a la experiencia, sino que hablamos de un “intercambio” en el cual ambas partes aprenden.

A este proyecto lentamente se están sumando los objetivos académicos de distintas áreas. Los alumnos de química, por ejemplo, trajeron muestras de agua de las cinco escuelas rurales que visitamos. Esas muestras fueron analizadas para evaluar sus componentes biológicos y químicos. Solo una escuela tenía agua apta para el consumo humano. El siguiente paso del proyecto es que los alumnos investiguen y fabriquen filtros de agua específicos para la problemática de cada lugar. De esta manera, los alumnos no sólo sabrán que han hecho algo para mejorar la calidad de vida de mucha gente de ese paraje, sino que también habrán adquirido conocimiento específico de la materia que cursan en el colegio.

En otras palabras, no solamente habrán aprendido para servir, sino que habrán servido para aprender.